De izquierda a derecha: D. José Domínguez León, académico de la Academia Iberoamericana de la Rábida; D. Gabriel Cruz Santana, Alcalde de Huelva; D. Sixto Romero Sánchez, Presidente de la Academia Iberoamericana de la Rábida; D. Enrique Juan Pérez Viguera, Subdelegado del Gobierno en Huelva; D. Jorge Monteiro, Cónsul General de Portugal en Sevilla

“No nos basta con sabernos defendidos”

Redacción

La Academia Iberoamericana de la Rábida organizó, los días seis y siete de noviembre en la ciudad de Huelva, el tercer Seminario Internacional sobre Problemas Emergentes en Seguridad.

La mesa inaugural del acto contó con la presencia del Cónsul General de Portugal en España, D. Jorge Monteiro, el Subdelegado del Gobierno en Huelva, D. Enrique Juan Pérez Viguera, el Alcalde de Huelva, D. Gabriel Cruz Santana, el Presidente de la Academia Iberoamericana de la Rábida, D. Sixto Romero Sánchez y el académico de dicha institución, D. José Domínguez León.

En sus respectivas intervenciones, los miembros de la mesa inaugural coincidieron en que, en la actualidad, existe un escenario político internacional de enorme complejidad iniciado tras los atentados del once de septiembre de 2001, unos ataques que, en palabras del Cónsul General de Portugal en Sevilla, “acabaron con la euforia” desatada tras la caída del Muro de Berlín en 1989.

Este complejo escenario internacional ante el que nos encontramos destaca, según Monteiro, por el hecho de que ya no hay un monopolio de los Estados en la escena internacional ya que los actores no estatales (crimen organizado, organizaciones terroristas…) cada vez tienen mayor importancia. Por esta razón, “la superioridad militar ya no es el elemento hegemónico más importante”, de acuerdo con el Subdelegado del Gobierno en Huelva. Además, tanto Enrique Juan Pérez Viguera como el Alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, coincidieron en que el complejo escenario de la globalización ha obligado a replantear determinados conceptos sobre la seguridad puesto que no sólo ha cambiado la noción de seguridad sino, también, la percepción que tenemos del riesgo y de cómo éste afecta a nuestras vidas cotidianas. Por ello, resulta de enorme importancia realizar una labor pedagógica y divulgativa del trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sobre cuya labor el Presidente de la Academia Iberoamericana de la Rábida consideró que “hay un gran desconocimiento por parte de la ciudadanía”.

Los cambios que se han producido respecto del concepto de seguridad en las últimas dos décadas fue el tema de fondo de todo el seminario y, sobre esta cuestión, incidieron la mayoría de los ponentes.

«El concepto de seguridad debe evolucionar»
La doctora María Margarita Zango Pascual, miembro del Comité Técnico del Instituto Español para la Reducción de los Desastres (IERD), destacó que existen numerosos ejemplos de actividades humanas que han causado graves efectos en la vida e integridad física de las personas y que, por el mero hecho de no ser acciones violentas, no han sido consideradas como amenazas para la seguridad.

Entre los múltiples ejemplos en los que un ánimo de lucrarse de manera fraudulenta conllevó un atentado contra la vida de las personas, la doctora Zango destacó el caso del fraude del aceite de colza que ocasionó, en 1981, el llamado síndrome del aceite tóxico, acabando con la vida de seiscientas personas y dejando casi veinte mil enfermos, una cifra que supera con creces el número de víctimas causado por el atentado del once de marzo de 2004 en Madrid. Por ello, la doctora Zango insistió en la necesidad de que la seguridad vaya más allá del concepto tradicional que se tiene de ésta.

«Caminamos hacia un concepto de seguridad integral»
En una línea similar se pronunció el Presidente del Campus Internacional para la Seguridad y la Defensa (CISDE), Carlos González de Escalada Álvarez, quien consideró que “caminamos hacia un concepto de seguridad integral” en el que la línea de división entre defensa, a cargo de las Fuerzas Armadas, y seguridad ciudadana, de la que se ocupan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, está cada vez más difuminada. Este cambio de paradigma quedó reflejado en la Ley de Defensa Nacional de 2005 con la asignación a las Fuerzas Armadas de misiones de apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y protección civil –siendo la creación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) el ejemplo por antonomasia de esta nueva concepción de la misión de las Fuerzas Armadas –y, por otro lado, la previsión de que, en caso de conflicto bélico o estado de sitio, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía puedan subordinarse al Consejo de Seguridad Nacional.

De acuerdo con el Presidente de CISDE, estos cambios, producidos por el hecho de que a los ciudadanos “ya no nos basta con sabernos defendidos” sino que, hoy en día, “queremos seguridad total”, han conducido a una evolución del concepto de seguridad que el Estado define como “una acción coordinada de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Fuerzas Armadas, servicios de inteligencia, ministerios, departamentos, Comunidades Autónomas e, incluso, entidades y personas”. De esta forma, Carlos González de Escalada afirmó que el concepto de seguridad ha evolucionado hasta convertirse en “un esfuerzo compartido y una tarea de todos”.