Una mujer porta la bandera de Siria

Tensa calma tras el ataque estadounidense a Siria

Reyes González

Estados Unidos lanzó 59  Tomahawk a finales de la pasada semana como respuesta a los ataques químicos que habían sido cometidos en el país. Los misiles cayeron sobre la base áerea de al Shayrat, que pertenecen al régimen de Bachar El Asad, y se encuentran en la ciudad de Homs.

El ataque ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump fue lanzado desde los destructores Ross y Porter, cuya base se encuentra Rota (Cádiz).  Un total de nueve aviones de la Fuerza Aérea siria fueron “destruidos” y según el ejército sirio siete fueron las víctimas mortales y otras nueve fueron heridas entre los que se encontraban civiles. Cada misil portaba 500 kilos de carga explosiva. Sin embargo, las dos pistas han permanecido inmunes, ya que el tipo de misiles lanzados no tienen una carga que permita destruir el pavimento.

En seis años que dura ya la guerra de Siria, es la primera vez que Estados Unidos comete un ataque de estas características. Desde que Donald Trump ha llegado al gobierno de la Casa Blanca,  no se habían  tomado acciones militares en contra de las fuerzas que apoyan al gobierno sirio de Bachar El Asad, pero sí se  llevaron a cabo incursiones aéreas contra el Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés). Estados Unidos ha advertido además que habrá más ataques si lo creen necesario. Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca, declaró a los medios de comunicación que la decisión de bombardear era: “decisiva, justificada y proporcional”.  Fue el propio gobierno norteamericano quien se encargó de distribuir vía satélite las fotografías que mostraban los daños que habían sido ocasionados en la base aérea de Siria.

Consejo de Seguridad de la ONU

Tras el ataque, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sérguei Lavrov pidió que se convocase el Consejo de Seguridad de la ONU con carácter urgente para tratar lo acontecido.

Ya en el Consejo de Seguridad, la embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, volvió a justificar la intervención y añadió: “Estamos listos para hacer más. Esperamos que no sea necesario”.  La intervención más esperada ante lo sucedido era la de Rusia, con quien además Estados Unidos había tratado de establecer buenas relaciones con su anterior gobierno, Barack Obama. Rusia calificó la acción de “violación fragrante” en referencia a la legislación internacional. Incluso ha llegado a destacar que los propios grupos terroristas están “celebrando” el bombardeo. Según el diario EL PAÍS: “Acusa a Washington de haber optado por una vía diferente a la cooperación y califica de hipócrita que se hable tras la intervención unilateral de impulsar el proceso político”.  Y quiso dejar claro que este ataque pone en peligro las relaciones entre ambos países.  Desde  el año 2015, Rusia ha intervenido militarmente en Siria aunque siempre justificando sus acciones mediante la solicitud del Gobierno de Damasco. Además, denunció que el ataque ya estaba planeado y que el ataque químico solo había servido como pretexto.  Las fragatas con misiles rusas que se encontraban en el mar Mediterráneo fueron desplazados a la base militar rusa de Tartús que se encuentra en la costa siria.

Países como China solicitaron que el diálogo entre las dos potencias mundiales (Estados Unidos y Rusia) se reanudase de cara a resolver en conflicto en Siria, siendo las Naciones Unidas un canal de mediación. “Los medios militares no van a funcionar (…) solo pueden complicar más la situación en la región”- afirmaron.  Desde Europa, la situación es confusa. Mientras que Francois Delattre, embajador de Francia, inició su intervención con un “cayeron las máscaras”, pero apoyó la respuesta estadounidense calificándola de respuesta legítima tras el ataque con armas químicas.  Al igual que Matthew Rycroft, embajador de Reino Unido, quien afirmaba que “El dictador marioneta al que apoyan os está humillando” en referencia al régimen de Bachar El Assad.  “Apoyamos completamente la acción”- destacó.  No obstante, ambos esperan que el proceso político vuelva a ponerse en marcha.

Giro radical en la política estadounidense

Este hecho supone un antes y un después en la política de Donald Trump. El bombardeo se produce, por un lado, en un momento complicado en su política exterior: la reunión con Xi Jinping, presidente del gobierno chino, cuya cumbre finalizó sin declaraciones ni comunicado conjunto. Por otro lado, en la próxima semana, se espera que Rex Tillerson, secretario norteamericano, se reúna con Vladimir Putin, presidente de Rusia. Antes del ataque, se preveía que el encuentro estuviera marcado por las investigaciones relacionadas con los ciberataques rusos en las elecciones estadounidenses.  Asimismo, durante la campaña política para la presidencia, Donald Trump, destacó que Estados Unidos saldría de las guerras de Oriente Próximo, por lo que el ataque pone de relieve un hecho que la comunidad internacional no esperaba.

Siria es  clave para los intereses estratégicos de Rusia: en ese país tiene su mayor base militar fuera de sus fronteras. Y por este motivo, ha sido un apoyo fundamental para el gobierno de Al Asad. No obstante, la prensa nacional afirma que Estados Unidos había notificado el ataque a Rusia previamente, e incluso evitó por ello, atacar partes de la base militar en la que hay presencia rusa.  Después del ataque, los analistas de los diferentes medios de comunicación nacionales señalan que el país en guerra podría convertirse en un “refugio” para los terroristas islámicos, algo contra lo que la comunidad internacional debe luchar. Estados Unidos ha anunciado que tomará medidas para lograr que Al Asad salga de gobierno sirio.

 

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