“Los soldados no declaran la guerra, la viven”

Verónica Sánchez Moreno

Cuando se puso detrás de la cámara para rodar ‘Zona Hostil’, película basada en una historia real, que narra el rescate de un helicóptero medicalizado del ejército español en Afganistán, tras haber sufrido un accidente al ir a rescatar a militares heridos estadounidenses, sabía que los tópicos sobre las Fuerzas Armadas que tenía en su cabeza iban a desaparecer “pero no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar”. Adolfo Martínez descubrió un ejército joven y muy preparado, formado por “personas sin doblez, leales por naturaleza” y bastante poco conocido por una parte de la sociedad “que además no desea saber más, porque la realidad de las Fuerzas Armadas no concuerda con lo que se imagina”. 

‘Zona Hostil’ es la primera película de este estadounidense de casualidad, que vio la luz en Pensylvania porque sus padres, españoles, estaban trabajando en ese estado norteamericano. A los seis meses vino a España y, tras estudiar Imagen y Sonido, en 1991 se fue a Los Ángeles a realizar, gracias a una beca, un master de Montaje Cinemátográfico y allí se quedó. Al finalizar la beca buscó trabajo como dibujante storyboards y lo consiguió. Tras trabajar en anuncios, televisión y películas independientes, logró entrar en el sindicato de ilustradores, lo que le dio acceso a las películas de los estudios. Desde entonces Alien 4, Los Ángeles de Charlie, Oblivion o El Libro de la Selva son algunas de las superproducciones en las que ha trabajado. En 2014 Javier López Blanco, cofundador de la productora Tornasol Films, le ofreció dirigir ‘Zona Hostil’, “¡era la oportunidad que llevaba tantos años persiguiendo!, le dije que sí sin dudarlo”, afirma y destaca la minuciosidad del Ejército de Tierra durante todo el rodaje de la película, “si se hacía, había que hacerlo bien”.

¿Por qué aceptó hacer esta película?
Yo quería demostrar mi capacidad como director de largometraje, y desde el primer tratamiento de Zona Hostil que me mandaron cuando me la ofrecieron se podía ver que iba a ser una película muy espectacular y con gran valor de producción, así que era una oportunidad única.

¿Fue sencillo encontrar un productor para la misma?
En este caso fue el productor quien me encontró a mí. Llevábamos varios años tratando de levantar otro proyecto y cuando a él le surgió éste, pensó en mí para dirigirlo.

El argumento es un hecho real, ¿qué impresiones recibió de sus protagonistas cuando la vieron por primera vez?
Varios de los protagonistas participaron en la realización de la película y habían leído el guión, así que ya sabían de antemano cómo se había adaptado la historia, pero no cómo había quedado el resultado final. Desafortunadamente cuando por fin pudieron verla, yo ya me había tenido que volver a los Estados Unidos, donde resido, y no pude verla con ellos, lo que me hubiera encantado, pero varios me escribieron para comunicarme que les había gustado mucho. Me dio gran satisfacción, como me la dio ver la película por fin con ellos cuando hicimos los preestrenos.

Ha contado con la colaboración del Ejército de Tierra, ¿cómo ha sido la experiencia de trabajar codo con codo con militares, además, la primera vez que trabaja en España?
Muy positiva. Una vez se aprobaron los apoyos, creo que se afrontó la tarea como si fuera una misión. El planteamiento fue que si se hacía, había que hacerla bien. Y en todos los apoyos se puso un empeño minucioso y tenaz, desde el entrenamiento de actores hasta la vigilancia de los más pequeños detalles mientras rodábamos. A parte de los helicópteros y vehículos blindados, claro está.

La figura del sanitario en operaciones es poco conocida y fundamental en Zona Hostil. ¿Tuvo claro desde el principio que la protagonista de la historia debía ser la capitán Varela?
Bueno, cuando me ofrecieron la película, los productores y el guionista original ya se habían planteado construirla en torno a ese personaje. Yo estuve de acuerdo por varias causas. En el suceso verdadero, distintos grupos de personas participaron de forma sucesiva, pero nosotros necesitábamos encontrar a una que pudiéramos mantener durante toda la historia, porque en una película no se puede ir cambiando de caballo a media carrera, y el personaje de la capitán era el que mejor se prestaba a ser ese elemento de continuidad en el protagonismo. Además, permitía un punto de entrada a la historia desde un personaje femenino, lo que podía ayudar a entrar al 50% de la audiencia que tradicionalmente son menos fan del cine bélico, las mujeres, y nos permitía también la trampa de aproximar lo más posible la perspectiva de ese personaje, que además de militar es médico, a la que pudiera tener un civil, para hacerles más fácil a todos, chicos y chicas, entrar en el mundo de lo castrense (fue una licencia: la capitán verdadera, hoy comandante, es igual de militar que el resto). Cuando descubrí el número de mujeres que verdaderamente participaron en el incidente, me pareció que nuestra elección era bastante representativa de la realidad. De hecho, tratamos de representar esa presencia femenina y, aunque al consolidar personajes desaparecieron los de algunas de ellas, cambiamos de sexo a otros personajes para mantener esa proporción.

El casting para elegir a los actores que darían vida a los militares españoles en la gran pantalla, ¿fue complicado?
Más que complicado, azaroso, pero todo es azaroso a la hora de poner en pie una producción cinematográfica. Siendo director primerizo y procediendo de la parte técnica, yo pedí a los productores que se me arropase con muy buenos actores. Ellos trataron de ofrecerme gente con la que ya hubieran trabajado anteriormente para asegurarse de que fueran a responder bien rodando en las condiciones de tiempo y presión en que íbamos a tener que hacerlo. En fin, unos aparecieron más fácilmente, otros hubo que buscar un poco más.

¿Su experiencia en Hollywood le ha dado tablas a la hora de realizar una película sobre las Fuerzas Armadas, algo común en Estados Unidos pero a lo que no estamos acostumbrados en España?
Sí, me las dio, aunque tampoco pude aplicar directamente lo que había aprendido allí en los EE.UU., porque no tenía disponibles muchos de los recursos técnicos que ellos utilizan. Y en España tampoco es que se hubiera hecho nunca antes una película así. Tuve que inventar una forma de rodarla maximizando el uso de las cosas que sí teníamos. Al menos para la parte con helicópteros. Concebí esa parte del rodaje como una serie de maniobras, para que los pilotos estuviesen haciendo lo que hacen normalmente. La idea era repetirlo las menos veces posibles, con el mayor número de cámaras posible.

Dedica su ópera prima a los soldados españoles caídos en misiones en el exterior, ¿cree que la sociedad reconoce lo suficiente esta labor?
Creo que no, que la sociedad tiene bastante poco conocimiento de la labor que hacen las FFAA, y que una parte de la sociedad además es que no desea tener más conocimiento, porque la realidad de las FFAA no concuerda con lo que se imaginan, y todos seleccionamos aquello que confirma lo que creemos, e ignoramos lo que no concuerda: se produce lo que se llama “inmunidad intelectual”, y nos pasa a todos en alguna medida. Así, es difícil que esa parte de la sociedad pueda revisar sus opiniones. Desde su punto de vista, algo que presente la realidad, a ellos les parecerá propagandístico por no corresponderse con lo que se imaginaban. Quien sabe, tal vez con el tiempo esto cambie.

Los soldados son los mayores pacifistas, aseguró en una entrevista. ¿Por qué la gente suele relacionar película sobre militares con película pro-bélica?
Esto del pacifismo me lo explicaron algunos de ellos. Quizás esta asociación se produzca porque todas las películas bélicas que hemos visto son extranjeras, y, o son un alegato contra la sinrazón de la guerra (Senderos de Gloria), o son películas Americanas muy patrióticas, ya sea el cine declaradamente propagandístico de segunda guerra mundial, el cine resarciéndose de la derrota en Vietnam con mitos como Rambo, o el cine actual sobre las guerras del golfo o Afganistán, que suelen ser bastante patrioteras. Sin  otra referencia, la película bélica que no sea anti-bélica, debe parecer pro por defecto. En Zona Hostil intentamos abstenernos de emitir un juicio sobre la guerra y de concentrarnos en compartir la vivencia de los soldados, que al fin no son quienes la declaran sino quienes la viven. Algunos críticos detectaron correctamente esta posición, y la elogiaron, alguno encontró la película pro-bélica de todas formas: no vemos las cosas como son, las vemos como somos, y desde su perspectiva, tal vez lo fuese: no juzgo. Mi cálculo fue que cada uno traería su ideología cuando viniese a ver la película, y que el que estuviese en contra de la guerra lo seguiría estando exactamente igual después de verla, pero que a lo mejor entendería que la labor de los soldados allí destinados tiene un mérito totalmente independiente de la política.

¿Está contento con la aceptación y las críticas recibidas por ‘Zona Hostil’?
Por la aceptación y las críticas la verdad es que sí. La mayor parte de los críticos entendió bastante bien lo que intentábamos, y casi todos elogiaron mi trabajo. Aunque lo que más me conmovió han sido testimonios de espectadores sin conexión con la película que comentaban por redes sociales o en el web site de la película su experiencia, y uno por ejemplo compartía cómo en su sesión todo el mundo en el cine se quedó en sus asientos hasta el final de los créditos a pesar de que encendieran las luces y entrara el equipo de limpieza, y que al terminar los créditos se pusieron todos a aplaudir; al parecer, los del equipo de limpieza preguntaron si la película era buena, porque pasaba lo mismo en todas las sesiones. Bueno, en realidad lo que más me conmovió fue que los militares con los que habíamos colaborado, muchos de los cuales habían vivido el incidente verdadero, encontrasen que el retrato de los soldados les hiciese justicia. Aunque a lo mejor ellos estaban predispuestos a favor, en realidad yo creo que igualmente podían haber sido los jueces más duros, y su reacción me dio mucha satisfacción. Por supuesto a mí me habría encantado que hubiera venido muchísima más gente a ver la película, pero me doy por satisfecho con las reacciones de todos los que sí la vieron.

¿Qué se lleva de esta experiencia? ¿Ha cambiado su visión sobre las Fuerzas Armadas españolas?
Para mí ha sido una experiencia seminal, siendo mi primera película como director, y me llevo muchas cosas, pero entre ellas una de las más importantes ha sido toda la gente que he conocido dentro de las Fuerzas Armadas. Mi visión antes de emprender esta aventura era sobretodo exigua. Ya me imaginaba que los cuatro tópicos con los que estaba familiarizado sólo serían, eso, tópicos, pero no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar. A parte de descubrir que tenemos unas Fuerzas Armadas jóvenes, modernas y muy preparadas, me sorprendió sobretodo, al conocer a los individuos, la proximidad y la franqueza de aquellos con los que tuve más trato. Me parecieron personas sin doblez, leales por naturaleza, y creo que eso no es un accidente. Tal vez sea el perfil de los que sienten la vocación castrense, o tal vez sean los valores que se absorben una vez dentro; seguramente ambas cosas. Así, lo más valioso que me llevo a raíz de esta colaboración quizá sean las amistades que he hecho.

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